-Mamá, aunque no vaya al cumpleaños de Xabi, puedo hacerle un regalo?
-Si, ¡claro! ¿Qué quieres hacer?
-Mmmmm….no sé, él tiene de todo, me lo voy a pensar….ah! ya sé!!! un avión de papel…eso seguro que no lo tiene”

He contabilizado cientos de artículos en los que se habla de los peligros de los regalos de Navidad, del “síndrome” del niño hiperregalado, etc…
Bien, yo tengo una teoría y es que, precisamente, los regalos de Navidad no son el problema.

En mi pasado como canguro he estado en “habitaciones de juegos” más grandes que el salón de mi casa, abarrotadas de miles de juguetes, ordenados y clasificados desbordando cajones y estanterías…y creo que nunca he podido jugar más de 3 minutos con el mismo niño y con el mismo juguete.
Sobreestimulación pura.
Falta total de interés por empacho juguetil.
Niños aburridos con los que terminaba pintando o HACIENDO papiroflexia…

Los de nuestra generación nos criamos esperando la noche de Reyes como algo mágico, como una mañana única en la que todo podía suceder. Más o menos materialista sentíamos esa magia, los nervios, el dolorcillo de barriga, el no poder dormir…porque además de los regalos, la noche estaba envuelta en un halo de misterio, de la posibilidad de ser especial y poder “cachar” a algún paje por el pasillo…Nuestros padres nerviosos, nosotros histericos, una noche entre un millón…y pasaban los años, y por mucho que te costara admitirlo, seguías emocionándote, a pesar de que los paquetes enormes se hubieran convertido en ropa interior y pijamas, a pesar de saber que “eran los padres”…la magia estaba ahí…presumías de regalos hasta Febrero y contabas los días para la próxima cabalgata.

Luego importamos a Papá Noel….y claro, dos noches tan especiales en tan poco tiempo, pues como que no…Los padres se vieron en el brete de decidir “creemos en los dos? será mucho?”…y nada, quien más y quien menos, un regalito de Santa y unos cuantos de los Reyes…y bueno, íbamos empachándanos de paquetes poco a poco. Porque no eran sólo los de “casa”, faltaban los de los tíos, los abuelos, los padrinos, etc….

Y paralelamente, poco a poco, año a año, en el nombre de “no ser autoritario” con los niños, en vez de usar herramientas respetuosas y responsables que sustituyeran el capón, la colleja y la zapatilla voladora, nos aferramos al chantajito del “te compro esto si….” o el ” si no lloras te doy….”. Terrorífico.

Y qué más….pues poco a poco y sin que nos diéramos cuenta, llegamos al cumpleaños “parquebolero” en el que cada niño invita al resto de la clase ( y son entre 20 y 25) y, como consecuencia, recibe de 20 a 25 regalos que ha de abrir y enseñar al público como si de una azafata del “un, dos, tres” se tratara…
No ven ni lo que les regalan, es abrir por abrir. No juegan con ningún regalo, llegan a casa y ni se acuerdan de lo que han recibido…

Además están los famosos vídeos de Youtube tipo “Hola amiguitos! Bienvenidos a mi canal!!” …en el que una adulta abre juguetes y los enseña…pero no juega!! es abrir por abrir….tus hijos ven como otro tiene, como otro abre paquetitos…y luego cómo les convencemos de que eso no es lo normal?…

Imprescindible tocar el tema Montessori…es una pedagogía con la que estoy más que de acuerdo, me parece MARAVILLOSA, pero no se trata de comprarse el catálogo entero de la tienda espcializada de turno y ya, no…aunque estos métodos ofrezcan ideas de juguetes que ayudan a los niños a alcanzar una serie de habilidades, la filosofía no es esa, no es poner la habitación estilo “Montessori” y luego condicionar al niño hasta para respirar….al final volvemos a quedarnos en el mero consumismo.

Hace poco me hicieron una entrevista para preguntarme cómo podemos limitar el consumismo de los regalos navideños y hacer de estas fiestas algo menos materialista…la pregunta fue ¿Qué les regalamos?

¡¡Pues lo que ellos quieran!! Nos pasamos el año haciendo pequeños monstruitos consumistas y precisamente, en la noche más mágica del año les vamos a regalar “algo que necesiten”?’?? venga ya!!!

¿Se nos ha ido totalmente la cabeza? Debe de ser el Black Friday, que nos ha hecho perder la perspectiva….

El consumismo y el materialismo atroz no está en los regalos de Navidad, que también ( no se trata del número de regalos, sino de la actitud que rodea a estas fechas), fundamentalmente es lo que hacemos el resto del año lo que le quita la magia a la noche de Reyes o de Navidad….

Por otro lado, el hecho de haber perdido el significado de la fiesta en si nos aleja de lo especial, de la magia: el agradecimiento por esos días en familia, la oportunidad de compartir una buena mesa con los que quieres y a veces echas de menos, la tradición cultural, la espiritualidad bien entendida acabando un año y empezando uno nuevo, los nuevos propósitos y los ya conseguidos, con todos los aprendizajes que eso puede aportar a nuestros hijos, se ha perdido y desvirtuado por “los regalos”….

Hace unos dias, en un blog que tiene millones de seguidoras a nivel nacional, madres en su 100%, se jactaban de lo bien que viene el chantaje típico del “que te ven los reyes” para que nuestros hijos “se porten bien” a final de año…y me dió una pena tremenda…

Así no conseguimos que se “porten mejor” ( puede que a corto plazo si, hasta que tengas que chantajear de nuevo….) sino que les enseñamos que la Navidad está para recibir regalos, que si no “obedecemos” no los merecemos y, lo peor, aprenden a ser expertos chantajistas….

En nuestra casa decidimos hace tiempo regalarles TODOS LOS JUGUETES DEL MUNDO en tres cajas:
una con materiales ( pegamentos, pinturas, pinceles, tijeras, cintas, corchetes, gomets, etc) , otra con papel para reciclar y otra con materiales diversos que vamos reutilizando ( cartones, telas, cartulinas, lana, restos de envases)…

Esta semana hemos hecho un telescopio, unos walkies, regalitos para agradecer el año a los abuelos, un coche teledirigido y un avión de papel para el regalo de cumple de Xabi, porque seguro que eso aún no lo tiene… 😉

María Soto