Te deseo mil ​amaneceres​ despeinad​o​s despertando a una luz nueva​ cada día​, en donde las dudas ​de ayer sean los pasos firmes de mañana, en donde te sepa la boca a fiesta sin remordimientos, con una canción nueva en tu repertorio de himnos borrachos de alegría.

Te deseo sueños, proyectos, desafíos, locuras, bocetos de cuadros inacabados y acordes de sinfonías inéditas en conciertos improvisados con amigos que te vistan mil sonrisas de colores.

Te deseo que ​ya ​no tengas miedo, que te rindas al vértigo y ​dejarte llevar, volando a ras de suelo en un viaje con los ojos cerrados​, para verlo todo desde dentro, con el pelo suelto y la piel al aire.

Te deseo entero, entera, con tus lágrimas y los hoyuelos de tu risa, para que te quieras con locura en todo tu espectro de matices, con las espinas y todos los pétalos de un día negro de suerte, de una luna llena de pena.

Te deseo escalofríos de verano salados a la orilla de un mar templado y que no se te escape todo calor del invierno que quepa entre su piel y tu lado de la cama.

Te deseo un aquí y ahora constante, un exprimir el momento sin plazos más allá de lo que puedas alcanzar con las puntas de los dedos, una certeza presente, consciente, vibrante.

Te deseo totalmente del revés, desarmado, desarmada, desprevenidos del mejor momento de vuestras vidas un miércoles cualquiera o algún domingo en concreto,y que os pille discutiendo en pijama hasta la tregua de mañana.

Te deseo un viaje a ti mismo, a ti misma, recorriendo todas tus fronteras de la mano de alguien que descubra tus puntos débiles de locura, que te entienda en todos tus dialectos.

Te deseo echar de menos, dar sorpresas y que te den un susto de vez en cuando, para que no te olvides de reírte de ti mismo, de ti misma…estar vivos brillando, en cada latido, en el eco de cada carcajada.

Te deseo silencios de angustia y gritos de ​miedo justo antes de perder tu mejor partida, un desamparo previo a tu día más fuerte, a tu nuevo yo un poco más sabio, un poco menos ciego.

Te deseo mil reencuentros y q​ue​ te pierdas​ si el camino no se ajusta a la talla de tus pies, que te fabriques ese trocito de atajo secreto que te lleve a donde siempre quisiste esconderte a soñar.

Te deseo que te atrevas, que tengas lo que hay que tener para echarle fuego de 24 en 24 al resto de lo que nos quede, que agradezcas lo incierto de cada última vez.

Te deseo caminar en silencio por un bosque, respirar el regalo de una vida sagrada, bañarte desnuda, desnudo en un río helado gritando “Jerónimo” al saltar. Sumergirte en la raíz de todos nuestros orígenes.

Te deseo una mirada descarada que no te deje olvidar que eres preciosa, que eres precioso, un aviso fugaz y certero de que no has dejado de ser luz porque alguien no haya entendido tu fuego.

Te deseo que te perdonen, que encuentres la llave de todas las puertas que cerraste a golpes y que te chirríen todas tus bisagras, que te inviten a reconciliaciones de café y recuerdos viejos.

Te deseo visitas inesperadas, llamadas intempestivas y fotos robadas en momentos perfectos, que te retraten una sonrisa inmortal y me la regales de recuerdo.

Te deseo que aprendas a decir sí quiero y no quiero cuando tengas claro que tu cuerpo sabe lo que necesitas en cada momento, para crecer, para avanzar… que te atrevas a lanzarte al vértigo de tu propio equilibrio.

Te deseo derroche, de latir hacia fuera, de quemarse al calor de otra piel y de atragantarse los besos con un millón de “nos quiero”, que te vuelvas loco, que la vuelvas loca.

​Te deseo 365 resurrecciones de ti mism@, que de las cenizas de tus incendios te brote una vida nueva cada día … y que me abraces fuerte por ello cada vez que nos encontremos.

Te deseo SER en tu 2018 PLENO.

( a Antón, Elena, Yago y Xoán)

María Soto