Te voy a hacer un regalo para toda la vida.
Te voy a contar un secreto ancestral, y así te voy a demostrar que sois l@s mejores p/madres del mundo.

Ahí va:

Todo lo que necesitas saber sobre educación para guiar a tus hijos, está dentro de ti.

Si, si, como lo oyes. Llevas muy dentro todo lo que de verdad hace falta para educar justo como quieres, pero no te habías dado cuenta.

Y ¿sabes quién puede ayudarte a desenterrar esa parte de ti que parece dormida?

Tus hijos.

Para empezar:
Imagínate un mundo en el que hubieras podido expresar abiertamente todas tus emociones, sin más restricción que tus necesidades.
Imagina poder llorar, reír o gritar siempre que lo hubieras necesitado, sin que nadie intentara “suprimir” esos momentos.
Imagínate crecer con esas emociones, experimentarlas y que los adultos a tu alrededor te hubieran permitido vivirlas con respeto, guiándote para domarlas y moldearlas para tu beneficio.
¿Puedes imaginarte siendo capaz de usarlas a tu favor?

Creo que en mayor o menor grado, todos pasamos muy de refilón por nuestras emociones y por eso, ahora de adultos, si nos preguntan ¿”cómo te sientes?” después de alguna situación negativa, por ejemplo, no podemos ir mucho más allá del socorrido “pues cabreada”…
Ni usamos ni reconocemos la decepción, el desaliento, la desmotivación, la frustración, la irritación, la impotencia, el agravio….

“¡Estoy enfadada!” Y poco más… No sabemos percibir los matices.

Pero es que hay mucho más, porque entre sentir incomodidad, tensión o frustración hay un mundo…y todo eso, todo nuestro universo emocional más o menos dormido o anulado, es esa llave que nos puede conectar con nuestros hijos y ayudarnos a educar como siempre quisimos.

¿Sabías que todas las sensaciones que causan en ti sus conductas son su única estrategia para que les comprendas?

Si, generación tras generación los niños siguen intentando que les veamos a través de las emociones que mueven en nosotros, pero seguimos ciegos tras la venda del ego adulto, del papel del “educador” infalible y superior, más preocupados en mantener nuestra jerarquía, que en conectarnos a ellos a través de la vibración, de la piel, del amor…a través nuestra propia humanidad, y permitirnos fluir como familia, ellos y nosotros.

Nacemos en un mundo inmenso y frío, y desde que dejamos el útero materno, lo único que nos preocupa es que nos tengan en cuenta, que nos vean, que nos sientan.
Lo necesitamos para sobrevivir.

Y no dejamos de hacerlo, no dejamos de intentarlo nunca. Desde el llanto desconsolado del lactante hasta el portazo del adolescente, todo es un “¡Estoy aquí y necesito que me tengas en cuenta!”…Pero este mensaje viene codificado en emoción, no en palabras…y por eso no lo entendemos.

¿Qué pretendemos? ¿Que un niños de 3 años nos diga “necesito practicar psicomotricidad”, en lugar de patalear cada vez que nos vamos del parque?
No van a saber transmitirlo como queremos, como nos viene bien a nosotros…estamos hablando idiomas diferentes.

Analiza lo que sientes y eso es lo que ellos te están pidiendo.

Parece complicado, hasta retorcido, pero es mucho más simple de lo que parece.

¿Qué puede estar pidiendo un niño que te hace sentir irritado, incómodo, asfixiado?
Quizás crea que necesita más atención, aunque tú creas que se la estás dando toda…desde su mundo inexperto puede no percibirlo así, y te la pide de manera “inadecuada”… Siendo demasiado insistente, preocupado por que lo veas constantemente…

¿Qué puede estar demandando un niño que te reta constantemente, que te desafía y vive en un “no” constante?
¿Puede que su dignidad esté gritando un “¡¡yo también quiero decidir algo alguna vez!!”? ¿Puede ser que quiera lo que tú más temes perder? ¿Una lucha de poder en toda regla?

¿Qué intenta expresar alguien que te hace daño, que busca la forma de hacerte sentir mal, ofendido, dolido?
Puede ser un grito desesperado para que sientas su dolor y lo hagas tuyo? ¿Podría ser una de las mayores lecciones de empatía que vas a recibir? ¿Ese “mamá te odio” podría ser un “te necesito porque estoy fatal”?

¿Qué le pasa a un niño que te desespera, que te hace sentir fracasado, que parece que retrocede? Quizás este niño se haya rendido, se haya convencido de que haga lo que haga, no será capaz de nada, nadie le tendrá en cuenta jamás…¿Puede que esté bloqueado y te haga partícipe de su bloqueo?

Analiza lo que SU conducta te hace sentir y ahí tendrás ese idioma nuevo pero ancestral al mismo tiempo, que te va a permitir comunicarte con ellos.

Y el siguiente paso sería entender que saber leer sus necesidades no significa darles eso que te “están pidiendo”, sino de convencerles de que SI les estás teniendo en cuenta…y que si necesitan algo, pueden conectarse contigo, primero desde sus emociones más primarias y poco a poco, a base de mucha práctica, a través de comportamientos más respetuosos para todos.

Ese es el secreto: no se portan mal, intentan desesperadamente hacerte consciente de las emociones que no sabes reconocer, que has mantenido dormidas, o que no te has permitido sentir. Te llevan de la mano a tu propia esencia si les dejas….Al principio irás a rastras, pero si confías en que su intención sólo es aprender a pertenecer, a que les tengas en cuenta,te costará mucho menos “rendirte”y andar juntos el camino, que no es otra cosa que crecer en familia.

Párate a sentir, recibe su vendaval de empatía y aprende a fluir, a conocerte y, en consecuencia, a conectarte con ellos para poder educarles con el respeto y la comprensión que te gustaría recibir a ti…Aprenderás que no necesitas más que vibrar en la misma frecuencia, y en casa empezará a sonar vuestra propia sinfonía, una banda sonora familiar en la que cada uno sabrá la melodía que le toca interpretar.