Ojalá te enamores un millón de veces al día, porque habrás entendido que el amor romántico, el de las películas… es un imposible.
Una mentira.
El amor de verdad no diferencia, no cuantifica, no calcula, no espera, no cura…
No se lo tienes que jurar a nadie de por vida.
Porque no es tuyo, es a través de ti.
Amas y punto.
A tu madre, a tu amigo, a tu amante, a tu perro, a una ciudad, a una canción que te hace llorar.
Porque amar trasciende a las personas y al tipo de relación que tengas. Te trasciende a ti y a tus creencias limitantes.
Si no, no podría ser incondicional.
Es una especie de regalo de la vida.
De hecho el amor no es algo que puedas sentir con nombres y apellidos.
Si puedes definirlo, limitarlo a un “te quiero”, a un “te necesito”, no es AMOR. Es apego.
Es dependencia. Es mentira.
El amor es una manera de vivir. De entender tu existencia.
No te enamoras. Los flechazos son algo químico que responde a la necesidad de perpetuar la especie, en cambio amar está más en el plano espiritual.
En un dimensión distinta.
Hay gente que respira amor. Es esa gente que mira bonito, que quiere sin pedir nada a cambio, que se entrega entera pero sin desprenderse del ancla que lo mantiene todo a flote: el amor propio.
Que te ven más allá de sí mismas. Te descubren penetrando en tu esencia y te aman tal cual, porque no te convierten en una proyección de sus carencias, juzgando, “ayudándote” o cambiándote…
Porque el amor no necesita argumentos.
Es como una dioptría de más en la mirada que te hace ver por dentro, aunque cambies de camisa.

Cuando entiendes el AMOR, cuando lo sientes de verdad descubres que huele a libertad. A agradecimiento.
Cuando sientas que agradeces que alguien exista, aunque ni siquiera esté en tu vida. Si disfrutas pensándolo/la, si tienes ganas de darle un abrazo sin venir a cuento,pero no te hace falta dárselo, si deseas su felicidad por encima de todo, sin más,…has entendido lo que es amar.
Hay parejas que se aman con amor de verdad, y son capaces de compartir sus vidas, de por vida. Y son felices.

Son parejas que ya eran felices antes de cruzarse y al conectarse enlazaron su felicidad en una amistad con piel,con una complicidad que sólo les da vivir sabiendo que no se necesitan, pero se hacen mutuamente la vida bonita, emocionante y divertida.
No necesitan curar ni complementar nada, han entendido que pueden hacerse el amor en forma de canciones, de risas, de siestas, de fuego, de miradas atrevidas, en forma de silencio o de caricia furtiva…y no se buscan, pero se encuentran en todo lo que hacen…y no se limitan, se empujan mutuamente a ser cada día un poco más libres.
Y por eso se mantienen unidos.
Y por eso se enamoran cada día.

Ojalá te pase, ojalá te sorprenda, ojalá te encuentres un día enamorada/o de la vida.