Es un tema de máxima actualidad…

¡¡ El artículo ya tardaba!!

Hoy he tenido una conversación GENIAL con una madre a la que estuve asesorando el año pasado durante unos meses.
Os la cuento utilizando nombres ficticios.
La niña se llamará Ana y la madre Sofía.

Resulta que su hija, como todas las chicas de 16 años de nuestra ciudad, lleva durante los meses de verano unos pantalones shorts que dejan ver practicamente medio trasero.
Supongo que al ser una moda IMPUESTA por Inditex y compañía, pasará lo mismo en todo el territorio Español.

A Sofía no le gusta nada, por muchos motivos. Entiende que la adolescencia conlleva la necesidad de pertenecer a su propio grupo y que ha de ser todo lo contrario a lo que los adultos digan. Vale, eso es comprensible.
También entiende que, si bien solemos buscar nuestra propia identidad a través de la ropa o nuestra estética, los grupos o “tribus” diferentes, están desapareciendo. La sociedad tiende a “uniformarse”.

(Estoy de acuerdo, en mi clase en el instituto había por lo menos 5 “tribus” diferentes que interactuaban en armonía. Tú escogías si eras hippie, heavy, deportista, etc…) Hoy es difícil ver a alguna niña que no vaya con melena larga y shorts “culeros”…)

A Sofía no le gusta el mensaje que hay tras esos micro pantalones. Realmente admite que no lo entiende. Así que decidió hablar con su hija. Para intentar comprenderla mejor y expresar lo que ella siente respecto a eso.

Sofía me decía: Estas chicas creen que llevar estos pantalones las hacen libres, que ellas los escogen, porque les gustan, y que las mujeres ya no tienen que “pedir permiso”.
Mi culo y mi cuerpo son míos y yo visto como quiero.
¿De verdad? ¿Vistes como TÚ quieres?

Así que desde la comprensión y el respeto. Intentando no condicionarla, sino hacerla pensar, buscó el momento y sacó la conversación. Quizá su hija tuviera argumentos que la hicieran ver esa prenda de otra manera, podía ser, ¿no?; a veces nos pasamos de conservadores y los chicos nos ayudan a abrir los ojos…

Pero después de escuchar el alegato totalmente contradictorio de su hija, y seguir sin comprenderla le propuso algo.

“Cariño, entiendo tu postura , pero vamos a hacer una prueba para ver si esos pantalones representan la libertad de las mujeres, como tú dices, porque yo no lo veo así y quiero entenderte: PÍDELE A LOS CHICOS DE TU PANDILLA QUE SALGAN UNA NOCHE DE FIESTA CON ELLOS PUESTOS”

Ana, después de una carcajada expresó toda su incredulidad con un montón de “tú lo flipas, Mamá, ni de coña…”

“Demuéstrame que no son todo lo contrario a lo que tú piensas Ana, demuéstrame que no son una prenda sexista que os cosifica mientras los hombres disfrutan de vuestras posaderas por toda la ciudad. Que los lleven ellos y no volveré a sacar este tema, te lo prometo”

Obviamente Ana no consiguió convencer a sus compañeros, y de hecho alguna de sus amigas se distanció de ella por “hacer caso a la loca de su madre”..y Ana empezó a darle vueltas a la cabeza.

Seguía llevando los shorts, pero siempre estaba de mal humor, más de lo normal, claro, y no le dirigió la palabra a Sofía en 4 días.

Cuando por fin su madre le preguntó por su “reto” , por si había conseguido que sus amigos se vistiera así, Ana estalló llorando, diciendo que era verdad, que no entendía por qué ellas tenían que tener un culo perfecto, enseñarlo, ser guapas y delgadas…y si no querías hacerlo eras la rara, te quedabas sola!!

Ana sintió presión y alivio a la vez.

Y Sofía se sintió extrañamente orgullosa y triste a la vez.

Pensar a contracorriente con 16 años puede no ser fácil.

“Ana, yo no te prohíbo llevarlos, pero eres mi hija y me gustaría que vistieras como TÚ quieras, no como la sociedad te diga, o como a los hombres les guste. Ni siquiera como yo te diga, nunca lo he hecho y lo sabes. No tienes que gustar o ser como nadie más, eres Ana, una mujer única, que tiene un culo, igual que dos codos o una nariz…porque el hecho de enseñar el culo no es lo importante, sino el por qué lo hacéis sin pensar que ELLOS jamás lo harían. El hecho de seguir basando vuestra presencia en lo sugerente o no de vuestro físico.”

Entonces Ana, que es una niña a la que han educado con la libertad para pensar por sí misma se quedó mirando a su madre y le dijo…”Mama, y tú por qué te tiñes el pelo?”

BOOM

Ana ya no lleva shorts, de hecho ahora los aborrece….y Sofía se está dejando una melena gris plata preciosa.

Ella llegó a esa conclusión, pero podía haber llegado a cualquier otra. Lo importante es no imponer y tratar temas que son importantes para ellos con el respeto que tod@s merecemos.

Porque educar desde la consciencia y el respeto es la única forma de que l@s jóvenes acaben con la espiral de sexismo en la que seguimos inmersos.

La igualdad aún está muy lejos. Es un espejismo surrealista en el que nosotras tenemos “más derechos” (relativamente ) pero más exigencias, si cabe.

El detalle de unos simples pantalones puede carecer de importancia, pero es un signo más de lo que se espera de nosotras…

Un ejemplo: en mi época de adolescente estaba de moda depilarse las cejas muy finitas. Yo nunca lo hice, de hecho se metían conmigo cuando vivía fuera, “qué peludas sois las gallegas!!” . Yo pasaba mucho.
Resulta que luego se dieron cuenta de que si quitas muchas veces esos pelos pueden pasar dos cosas, o que no vuelven a salir, o que salen el triple. Conozco a muchas mujeres de mi edad tatuándose cejas porque AHORA LA MODA ES LLEVARLAS EXACTAMENTE COMO LAS MÍAS, pero se las han arrasado siguiendo la moda anterior….

Seguimos siendo NOSOTRAS las que caemos en esa espiral, por lo menos en lo que al aspecto estético se refiere. Porque decorarse por el gusto de hacerlo, quererse y cuidarse es fantástico, pero perder la vida por “gustar” o por miedo a “no gustar” es de loc@s…

¿¿Cuántos vídeo-consejos tipo “ten un culo perfecto” circulan por las redes??
¿¿Cuantas cuentas de Instagram, influidas por la familia Kardashian y cía están obsesionando a mujeres de todo el mundo por ser, literalmente, un trasero???
¿¿¿Cuántas famosillas justifican sus desnudos en las redes bajo la excusa de la libertad y lo artístico de unas fotos, desde la belleza del cuerpo humano, pero pasando por mil filtros y la ayudita del photoshop…???

Ojalá que todas las mujeres que se vistan enseñando partes sugerentes de su cuerpo lo hagan porque les gusta A ELLAS… sin miedo a no parecerse a un canon o salirse de una moda irreal… Que lo hagan porque les apetezca, no para no ser menos porque el resto lo hace…Porque para “exigir” respeto, debemos respetarnos primero a nosotras, y esa competición perpetua por ver “quién es la más guapa” se vuelve totalmente contra nosotras…

No somos una piel suave, un pelo lacio, unas curvas perfectas…No tenemos que ser eso, y cuanto antes lo aprendan l@s chic@s de nuestro entorno, antes será posible una igualdad real… Nadie debería tener que demostrar nada, para mí esa es la clave. De la naturalidad, del respeto y de la autoestima.

Se ha escrito y se escribirá mucho sobre igualdad, pero a mi hoy me alegró mucho saber que “Sofia” y “Ana” siguen estando conectadas y creciendo juntas, se vistan como se vistan…porque educar bonito es lo que tiene 😉

María Soto