Que no te engañen.
Todos podemos ser tóxicos a veces. Todos nos equivocamos, pasamos malas rachas y nos relacionamos con los demás con lo que nos sale de dentro. Muchas veces es dolor, resentimiento o miedo.

Existen medios que se dicen “modernos” y muy rompedores que no cesan en su empeño de seguir etiquetándonos y, de esa manera, nos dividen.

La definición de una persona tóxica no es otra cosa que un insulto a una persona que, por los motivos que sean, no se esta relacionando con los demás de una forma “adecuada”.
A lo largo de nuestra vida todos vamos a pasar por diferentes fases en nuestro proceso de crecimiento, tendremos fases de crítica constante, de dudas, de reproche, de inseguridad, de paz, de libertad, de dependencia, de pasotismo, de generosidad…días buenos, días malos, días ausentes y días completos….

No hay nadie que brille siempre porque la vida es difícil, porque a tod@s nos pasan cosas y pretender ser FELICES y estar sonrientes constantemente es la gran MENTIRA de nuestros siglo.

Nos cuesta y nos va a seguir costando relacionarnos, porque miramos hacia fuera con lo que tenemos dentro, y generalmente hasta que no llega ese momento vital en el que nos aceptamos a nosotros mismos, las relaciones con los demás pasan por altibajos…pero es que, ¿cómo vamos a aceptarnos si el mundo es un fábrica de etiquetas en la que si no eres “ASÍ” no vales?…

No hay gente tóxica, hay gente que necesita llamar la atención, porque quizás necesite ayuda…
No hay gente tóxica, hay gente a la que todo le molesta, porque quizás sea demasiado exigente consigo misma..
No hay gente tóxica, hay gente sola, perdida, dolida, gente confusa, gente equivocada…

Por eso es tan importante transmitir a los niños que SON MÁS IMPORTANTES QUE LAS COSAS QUE HACEN, que no “SON” de una forma o de otra por lo que hacen o dejan de hacer, que no tienen que ENCAJAR en ningún sitio ( etiqueta ) para sentirse mejor, porque ahí, en el “no encajo”, es de donde surgen grandes conflictos, sobretodo en la adolescencia.

Si les enseñamos a no sentirse mal por sentir, por ser y estar de determinada forma, aunque no se parezca a nada ni nadie que conozcan, si les enseñamos que ser AUTÉNTICOS no tiene nada que ver con ser perfectos, estaremos educando a futuros adultos libres, y tóxicos algunas veces, seguro que si, pero con herramientas para superar todas sus fases con el éxito del aprendizaje, del crecimiento.

No hay gente tóxica, hay gente que necesita que no la juzguen.
No hay gente tóxica, es gente que, como tú, puede estar equivocada.
No les etiquetes, condenes, apartes…Somos mucho más de lo que mostramos.
Mirarnos los unos a los otros con la compasión de quien ya ha pasado por eso, o puede pasarlo en cualquier momento, nos une, nos conecta y nos engrandece.

María Soto