Dicen que aprender un idioma es mucho más fácil cuando eres pequeño.
Yo opino lo mismo de la “humanidad”. Nacemos en el AMOR y vivimos con esa pureza hasta que la inocencia se empaña.

Cuando entiendes los por qués del comportamiento infantil, cuando eres consciente de para qué sirven sus “malos momentos”, empiezas a disfrutar de la bendición de cada instante. Empiezas a “contagiarte” de su magia…la preocupación se diluye, la confianza y la esperanza en que todo es para bien te dejan relajarte y acomodarte en tu papel de espectador privilegiado: vivir con niños es un regalo.

En nuestra familia y gracias a la DISCIPLINA POSITIVA trabajamos mucho la conciencia del SENTIDO DE COMUNIDAD, el interés social: nos necesitamos y nos completamos cuando buscamos una convivencia constructiva.

¿Y qué significa eso? que procuramos que cada día nuestros hijos aprendan a TENER EN CUENTA A LOS DEMÁS. Les enseñamos a ser una parte del mundo, a ocupar su lugar y a ser conscientes de que cada uno de nosotros somos una pieza imprescindible. Todos somos importantes, con nuestras virtudes y defectos. Respeto por nosotros mismos y los demás.

Y por eso, en su corazón de luz han sembrado el poder de CURAR, de enviar su amor a aquel que más lo necesita…y cada vez que vamos en el coche y ven una ambulancia gritan:

“CÚRATE, CÚRATE, CÚRATE!!!!!”
Creen profundamente que su deseo de aliviar a los demás hace efecto. Funciona de verdad.

Y cada vez que vamos en coche y vemos una ambulancia a mi se me llenan los ojos de lágrimas, porque están convencidos de que pueden curar, de que si ellos se preocupan, si ellos dicen “cúrate”, la persona que va dentro se encontrará mucho mejor.

Y lo más sorprendente de todo es que cuando tuvimos un accidente y fuimos al hospital en ambulancia Antón me dijo: Mamá, ¿hay otros niños mandándonos “CÚRATES” ahora?
“No lo dudes, vida. Muchos “CÚRATES” para ti, por eso estás bien. Por toda la magia que tú has mandado, nos ha venido de vuelta”

Ahora Antón sabe que si necesita algo, en vez de pedirlo, tiene que DARLO. Con su magia, con su luz.
TENIENDO EN CUENTA a los demás, podemos curarnos, completarnos, querernos, apoyarnos, aprender y respetarnos los unos a los otros.

Ellos están aprendiendo a vivir, yo estoy recordando cómo hacerlo….

María Soto